Cúmulos Abiertos
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| Cúmulo abierto, las famosas Pléyades M-45, llamadas también las Palomas, a 450 a. l. |
Cúmulos Abiertos
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Existen importantes cúmulos abiertos, perfectamente observables desde el hemisferio sur. Quizás el más conocido sea el de las Pléyades (M 45), en Taurus,
foto superior.
Este conglomerado es visible a simple vista (generalmente unas 6
ó 7 estrellas son observables) y es muy espectacular al apuntarle con binoculares. Su extensión es amplia, cubriendo un área equivalente al doble del diámetro aparente de la Luna en el cielo. Es un cúmulo joven de estrellas azules que aún no se ha desprendido de la envoltura gaseosa que les dio origen. En fotografías de larga exposición es visible perfectamente la nebulosidad que rodea a M 45.
Los cúmulos abiertos (o cúmulos estelares) son conglomerados de estrellas, sobre todo jóvenes, que comparten un mismo sitio de nacimiento. En la Vía Láctea existen miles de estos cúmulos, y muchos de ellos son observables desde la Tierra, incluso a simple vista. Una de las características de los cúmulos abiertos es que son de forma irregular, ubicados en ciertas áreas del espacio pertenecientes al disco de la Vía Láctea y que sus estrellas son de mismo tipo, dado que el proceso de creación fue similar para todas.
La observación de un cúmulo abierto puede realizarse tanto con binoculares como con telescopio. En el caso de utilizar binoculares será posible ver
el cúmulo y las regiones circundantes, notándose con precisión la posición del mismo y el incremento de la cantidad de estrellas al acercarse al objeto.
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En la foto superior, podemos ver al cúmulo abierto M44, El Pesebre. |
Si se posee un telescopio debe utilizarse el ocular de mayor distancia focal (menor aumento) para poder observar confortablemente la totalidad del cúmulo, y si es necesario, luego puede utilizarse más aumento, en caso de que el cúmulo sea débil o pequeño.
Seleccionando una constelación observable, y con ayuda de un atlas o software, pueden ubicarse a los más importantes cúmulos abiertos del cielo. Un catálogo como el Messier o una selección de los más brillantes en el catálogo NGC/IC puede ayudar a identificar los mejores objetivos de búsqueda.