GUIADO
AUTOMÁTICO
La mayoría de nosotros, cuando compramos un telescopio con motores, goto y demás
accesorios para el seguimiento automático de las estrellas, planetas, galaxias,
nebulosas, etc. nos sentimos ingenuamente satisfechos pensando que ya tenemos el
mecanismo perfecto para poder practicar la astrofotografía con prolongadas
exposiciones, y que no precisarán de ninguna corrección por nuestra parte.
Pronto nos daremos cuenta, que nuestra ilusión era solo eso. Una ilusión.
En alguna parte de ésta Web, habré denunciado la pésima calidad que la mayoría
de monturas, a pesar de su carestía, hacen gala presentando defectos
inaceptables de su funcionamiento, que nos obligan, sin más, a un desembolso
exagerado si queremos una montura de mediana calidad. A pesar de ello, no es
raro escuchar decir a muchos aficionados a la astrofotografía, que ninguna
montura, por cara que sea, se libra de los clásicos defectos de CEP o PEC,
(corrección del error periódico), provocados en su gran mayoría, por los
defectos que presenta el tornillo bisinfín, o las holguras entre los diversos
ejes, etc.
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Otras causas no atribuibles a la montura, como pueden ser, la mala nivelación
del trípode, la puesta en estación
defectuosa, la turbulencia o la refracción atmosférica, la incorrecta
configuración del sistema goto, etc. también
contribuyen a que el seguimiento fiable y preciso de los astros sea casi una
quimera.
Obviamente, cuanto menor sea la distancia focal a la que trabajemos, mayor
tiempo de seguimiento y exposición podremos conseguir sin que nuestra foto
final, salga movida. Y viceversa, con focales altas, los tiempos de seguimiento
pueden ser muy breves y aptos la mayoría, solo para planetaria de corta
exposición.
Si queremos minimizar estos inconveniencias y defectos del guiado de nuestra
montura y telescopio, tenemos dos opciones :
La primera, como se hacia hace algunos años, de forma manual, observando a
través de un segundo telescopio en paralelo, más delgado, dotado de ocular
reticulado e iluminado y manteniendo pacientemente la visión del objeto a
fotografiar sin apartar la vista del ocular y rectificando las inevitables
irregularidades de seguimiento, manualmente. Obvia decir la dosis de paciencia y
resistencia lumbar que debía poseerse, para tan difícil operación.
La segunda, como se hace actualmente, mediante el seguimiento automático con
software y ordenador, generalmente portátil.
Ambas formas de seguimiento, disponen de una segunda opción, empleando para ello
el uso de una Guía fuera de eje.
Guía fuera de eje.
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Este dispositivo, montado en el mismo tren óptico del telescopio guía, dispone
de un minúsculo prisma que desvía una pequeña parte de la imagen 90º hacia
arriba, donde es recogida por un ocular reticulado e iluminado, que permite el
seguimiento de la estrella guía que utilizará el software para no perder el
seguimiento del astro elegido.
En algunos modelos de Guías Fuera de Eje, resulta casi imposible elegir esa
estrella guía, si en el campo que nos interesa fotografiar no hay cerca alguna
estrella suficientemente brillante para elegirla como guía. La causa es que el
minúsculo prisma es fijo, no es móvil y por tanto no podemos orientarlo en busca
de estrellas con suficiente brillo. No obstante, hay algunos modelos de Guía
Fuera de Eje, que permiten mover algo, ese diminuto prisma, con lo cual tenemos
más posibilidades de encontrar en el campo del ocular, una estrella guía.
Los telescopios guía, años atrás, solían ser refractores largos de la misma
longitud focal que el principal, pero estos teles guía, adolecían la mayoría de
flexiones debido a su longitud y peso, y debido a ello, y a los problemas que
ocasionaban las flexiones se popularizó el uso de la Guía fuera de Eje.
Teles guía con refractores largos. Y otra foto con cortos.
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Foto de la derecha, cedida gentilmente por Alfalben.
Recientemente se emplean con éxito, telescopios guía de focal corta diseñados
expresamente para esa misión y con la garantía de tener segura la elección de
estrellas guía, que unidos a una webcam o una cámara CCD proporcionan con éxito
el seguimiento automático que perseguimos. Estos pequeños y luminosos
telescopios guía, tienen además la ventaja de su poco peso, con lo cual la
montura no tendrá que soportar el peso de un largo telescopio guía adicional, lo
que siempre redundará en beneficio de la precisión de la montura.