CLASES DE ESTRELLAS
Clases de estrellas
Según el diagrama que vemos abajo, llamado de Hertzsprung y Russell, o también H-R, podemos observar la clasificación de las estrellas según su temperatura de más a menos, nominadas con letras desde O, B, A, F, G, K y M, las cuales son divididas cada una en 10 partes del 0 al 9. Podemos ver que nuestra estrella, El Sol, está clasificada en la letra G subdivisión 2.
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En el mismo diagrama, podemos observar en los ejes vertical, horizontal y la abcisa los diferentes tamaños, colores, temperaturas, magnitudes absolutas y clase espectral a la que pertenecen según su característica.
Clase O
Esta clase se distingue por las líneas de helio, oxígeno y nitrógeno, y también las de hidrógeno. En ésta clase están incluidas tanto las estrellas de gran temperatura, con espectros brillantes de hidrógeno y helio, como las que en sus líneas espectrales se observan líneas más oscuras de los mismos elementos químicos.
Clase B
La estrella Épsilon Orionis, pertenece a éste grupo y en su línea espectral se observa cómo el hidrógeno, en todas sus subdivisiones, va aumentando constantemente. El helio, en éste grupo y en la subdivisión B2, va disminuyendo su intensidad y, a medida que observamos las subdivisiones más altas, su brillo va palideciendo de forma creciente.
Clase A
Una de las más brillantes estrellas, Sirio, pertenece a esa clase, llamadas estrellas de hidrógeno. Su línea espectral, muestra absorción del hidrógeno.
Clase F
La estrella Aquilae (Águila), pertenece a este grupo que se distingue por una fuerte línea del calcio H y K , además de las características del hidrógeno.
Clase G
Como hemos dicho al principio, nuestro Sol corresponde a este grupo característico por sus destacadas líneas espectrales de hidrógeno, además de otros metales, en particular el hierro. Las estrellas que corresponde a este grupo, suelen ser llamadas "estrellas del tipo solar".
Clase K
La presencia de espectros de otros metales y, en especial, líneas fuertes de calcio son características de las estrellas de este grupo. Un ejemplo claro es la estrella Arturo cuyo espectro de luz violeta es menos brillante que la luz roja de las clases citadas con anterioridad.
Clase M
También las estrellas de Orión, Betelgeuse y Alpha Orionis, son claros ejemplos, de que su espectro final color violeta presenta menos intensidad que el de las estrellas del tipo K. En este grupo encontramos estrellas en cuyas líneas espectrales destaca la presencia de óxido de titanio, además de otros metales.
Cuando ha consumido casi la totalidad de su combustible, la fuerza de expansión de los gases calientes, supera la gravedad central de la estrella, con lo cual se expande convirtiéndose en una gigante roja.
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| El Telescopio Espacial Hubble ha obtenido estas imágenes del expansivo halo de luz que rodea a la estrella V838 Monocerotis, una supergigante roja bastante insólita. Se encuentra a unos 20.000 años-luz, hacia la constelación de Monoceros (el Unicornio). En plena explosión llegó a superar en 600.000 veces la luminosidad de nuestro Sol. De hecho, se transformó en una de las estrellas más brillantes de toda la Vía Láctea, hasta que su brillo decayó de nuevo. |
Se ha comprobado que si la masa estelar es inferior a 1,4 veces la del Sol, la estrella consumirá su helio y se irá contrayendo hasta apagarse y quedar convertida en una enana blanca. En cambio, si su masa estelar supera en 1,4 veces la del Sol, la fuerza gravitatoria será mucho mayor que la fuerza expansiva de los gases calientes, llegando un momento de ruptura y la estrella explota con toda violencia expulsando inconmensurables cantidades de gas y polvo con un destello muy brillante, al que denominamos Supernova .
Enanas
Las estrellas enanas, pueden ser rojas (enanas rojas) o blancas (enanas blancas). Su característica es su pequeño tamaño y su bajo brillo.
En el diagrama superior podemos ver a las enanas rojas. Su edad es relativamente joven y su masa es muy inferior a la solar, también son conocidas como enanas marrones
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| El bajo nivel de luminosidad de la LHS 239ª permite separar la feble luz de la enana marrón, como muestra esta extraordinaria imagen. Lo que resulta más excitante es que la separación entre la enana marrón y la estrella de baja masa es sólo de 3 UA. |
Las enanas blancas, a pesar de su altísima densidad, son muy pequeñas. El ciclo de su vida va llegando al final de modo que, su brillo se va apagando progresivamente porque el combustible que consume no es repuesto procedente del exterior.
Gigantes
Las estrellas de este grupo, son enormes y luminosas. Su tamaño puede llegar fácilmente a 100 veces el diámetro solar. En el diagrama superior, las podemos ver de color amarillo o rojo, la densidad es baja y su estadio vital está en un nivel posterior al de las estrellas que aparecen en el diagrama en la secuencia principal.
Supergigante
Las estrellas súpergigantes, se distinguen fácilmente por extrema luminosidad, 40 ó 50 veces superior a las gigantes. Su tamaño puede superar en 400 veces el diámetro del Sol. Podemos verlas en el diagrama superior, arriba a la derecha.
Novas
Como su nombre indica, las novas o estrellas nuevas, son estrellas de magnitud variable. Su brillo puede subir bruscamente en horas o días, para luego irse apagando gradualmente hasta el estadio anterior. La explosión de una Nova, ocurre cuando hay un desequilibrio entre las fuerzas gravitatorias de la propia estrella y la fuerza expansiva de sus gases. Obviamente, sus capas exteriores revientan irradiando una luminosidad y brillo a veces superior a 200.000 soles. Este proceso puede repetirse ocasionalmente al cabo de unos 10 años.
El conocimiento de estas novas más cercanas, es tomado como referencia para el cálculo de otras muy lejanas de otras galaxias.
En la antigüedad a cualquier estrella no avistada anteriormente en aquella zona, se le llamaba Nova. Es lógico pensar que esas estrellas ya existían, sencillamente su luz no había llegado todavía a la Tierra.
Supernovas
Supongamos
una estrella con suficiente masa para que su núcleo se contraiga una y otra
vez, calentándose cada vez más y dando lugar a reacciones de fusión
termonuclear. ¿Porqué sucede esto?
Imaginaos
un círculo y dentro de él varios círculos concéntricos, unos 6 ó 7, cada
uno de ellos conteniendo elementos más livianos hacia el exterior y más pesados
hacia el interior. Dentro del núcleo y a causa de la gravedad, presión y
aumento de temperatura, se van generando diversos tipos de combustión en la que
los elementos más pesados se han generado por la fusión de otros elementos más
livianos, depositados en los círculos concéntricos más exteriores.
En
la medida que se van sucediendo esas combustiones, cada vez más rápidas,
dentro del núcleo, se crean elementos más pesados por la fusión, como hemos
dicho de los elementos más ligeros.
Este
proceso partió del hidrógeno primario que a través de la Gran Explosión se
llenó todo el Universo.
Sucede
esto porque cuando los elementos más ligeros se fusionan, el elemento
resultante más pesado, es más ligero que el total de los diversos componentes
de la fusión. El resultante es una diferencia de masa, que sale emitida al
exterior de la estrella como energía radiada que da estabilidad al astro.
Por
tanto tenemos: la gravedad de los elementos pesados, una tremenda presión
ejercida en el núcleo y su consiguiente aumento de temperatura que genera en
los núcleos estelares una velocidad que basta para superar la repulsión entre
elementos.
Así pues nos preguntamos cómo salieron otros minerales o elementos más pesados
que el hierro, como el uranio, o el oro.
Las
reacciones nucleares cesan en el núcleo cuando el silicio ha pasado a hierro.
En vez de emitir radiación, el núcleo se enfría y, consecuentemente, la
estrella sufre una contracción que, como hemos leído , hace aumentar
nuevamente su presión y , por tanto, su temperatura que, ahora, fusionará
los núcleos de hierro entre sí. Pero este proceso es inverso al anterior. Ahora es endotérmico, es decir, no genera calor sino que lo absorbe y lógicamente
al perder calor, el núcleo se enfría cada vez más y toda la energía que se ha
generado durante el colapso de la estrella es absorbida por su fuerza de
gravedad cada vez mayor. En estos momentos la presión interna baja de manera
formidable y sobreviene el colapso imparable de la estrella.
La estructura estelar se viene abajo por la acción de su propio peso,
que hace colisionar la materia con el núcleo de la estrella.
La
velocidad de caída es tanto mayor cuanto más cerca está la materia del núcleo
férreo. Por lógica, las capas interiores colisionan antes con el núcleo que,
al contacto con ellas, rebotan de forma violenta siendo expulsadas hacia el
exterior a la vez que éstas vuelven a chocar con las capas exteriores de la
estrella que siguen cayendo hacia el centro de gravedad, el núcleo.
Estamos
a punto de ver una supernova. Porque
esta tremenda energía generada por la acción gravitatoria de la expansión y
contracción de la estrella, acaba por reventar con una formidable explosión a
nuestra estrella. La energía generada en esa horrible explosión puede ser
superior en ese instante a la emitida por una galaxia entera. Ha
nacido la supernova. Pero nuestra
estrella no desaparece por la aparición de la supernova.
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| Hace dos décadas, los astrónomos captaron una de las estrellas que estallaban más brillantes de más de 400 años luz de distancia. Desde entonces , la estrella captada, llamada Supernova 1987A, ha continuado fascinando a astrónomos con su demostración de brillo espectacular. El telescopio espacial Hubble de la NASA es uno de muchos observatorios que ha estado supervisando las consecuencias de la ráfaga. |
La
tremenda explosión, que ha expulsado ingentes cantidades de gas al exterior (ya
quedó claro la iluminación de ese gas) puede haber dejado una masa nuclear
suficiente, igual a 1,44 veces la masa solar (límite de Chandrasechar) . Si
esto ocurre, el núcleo de la supernova se colapsa rápidamente, aprisionando
los electrones y protones, que a su vez, se combinan formando neutrones.
Se
acaba de transformar nuestra supernova en un remanente estelar compuesto
exclusivamente por neutrones.
Tenemos
ahora una estrella de neutrones.
El
tamaño de esa estrella de neutrones suele ser extremadamente pequeño, de unos
10 km. , unas 600 veces menor que la Tierra.
En cambio, su campo magnético y su rotación son extraordinarios: gira sobre sí misma varios cientos de veces por segundo y su campo magnético
puede llegar a ser billones de veces mayor que el terrestre.
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| Ésta es la primera mirada directa, en luz visible, de una estrella de neutrón solitaria, según lo visto por el telescopio espacial Hubble de la NASA. LLos resultados del Hubble demuestran que laeestrella es muy caliente (1.2 millones de grados de Fahrenheit en la superficie), y puede ser no más grande de 23 km. de diámetro. Estos resultados prueban que el objeto es una estrella de neutrones, porque ningún otro tipo de objeto estelar puede existir a esta temperatura tan pequeño y amortiguar su luz (debajo de la 25ª magnitud). |
Gracias
a esos poderes excepcionales, rápida rotación e intensísimo campo magnético,
esos cuerpos celestes se hacen detectables de forma ostensible a través de la
emisión de pulsos de ondas centimétricas de radio de una precisión
superlativa.
Los
electrones son acelerados alrededor de nuestra estrella de neutrones, por el
inmenso campo magnético, con lo cual éstos emiten energía bien en forma de
ondas de radio en longitudes centimétricas, bien en forma de rayos x o en rayos
gamma, los cuales son emitidos en haces muy estrechos. Cuando uno de esos haces
apunta directamente a la Tierra y nos llegan sus pulsos con sus rápidas
rotaciones, tenemos un Pulsar.
En la
Nebulosa del Cangrejo tenemos un pulsar fruto de la explosión de una supernova
allá por el año 1.054 en que observadores chinos dejaron constancia de dicha
explosión.
Pero
nuestra estrella inicial no ha terminado su evolución todavía. Puede darse
otra circunstancia más espectacular, si la masa de su núcleo es mayor al límite
antes mencionado de 1,44 veces, entonces puede formarse un agujero negro.
La
gravedad que genera un agujero negro es tan formidable que ni la misma luz puede
escapar de su atracción. Todo lo que se halle en sus inmediaciones caerá
irremediablemente hacia su centro gravitatorio inconmensurable.
Volvemos
momentáneamente a la etapa de
supernova. Decíamos que durante la explosión de la supernova la energía
generada es tan alta a causa del choque entre las capas internas más pesadas
con las externas cayendo hacia el núcleo, que el material expulsado
violentamente se ve forzado a fusionarse, saliendo de tal colisión toda clase
de núcleos atómicos, incluso de los más pesados elementos.
La
violencia es de tal magnitud que esparce la materia de la estrella
por el espacio circundante, sembrando el campo interestelar de toda clase
de elementos más pesados que el helio y el hidrógeno.
Nuestra
estrella solar es probablemente una estrella de tercera generación.
A
través de algunas explosiones de supernovas, el medio interestelar se ha
visto poblado de elementos pesados que permiten la creación de sistemas
solares como el nuestro, con planetas, satélites, etc. y con moléculas de oxígeno,
carbono, nitrógeno, como las que componen nuestro cuerpo, como las que componen
al resto de seres vivos que habitan nuestro mundo. Se deduce así, que todas
esas moléculas y átomos que permiten la vida han sido generados en el
interior de estrellas ya desaparecidas. Como dijo Hoyle “estamos hechos de
polvo de estrellas”.
El
efecto adicional que conlleva la explosión de las supernovas es la onda de
choque que llega a comprimir el polvo y gas interestelar haciendo que aumente su
densidad y se colapse otra vez
sobre si misma que dará lugar nuevamente a la posible formación de estrellas
cuando esa materia alcance suficiente gravedad, presión y temperatura.
Como
final, si habéis sido capaces de aguantar semejante rollo, una pequeña reflexión:
el universo, las estrellas, nacen, crecen, mueren
y se reproducen.
¿Os
suena una frase bíblica que dice “polvo eres y en polvo te convertirás”?
Quizá contenga más sabiduría de la que pensamos.
La ocasión de poder ver la explosión de una Supernova es rarísima. Como ya hemos explicado, el fenómeno ocurre de forma similar a la explosión de una Nova, pero con un tamaño muy superior que provoca una formidable explosión con un brillo superior al de toda la galaxia. Llega a superar las 20 magnitudes, con una equivalencia a 100.000 millones de veces superior al del Sol. Sin embargo, dadas las fabulosas distancias que nos separan, rara vez se puede avistar una supernova a simple vista.
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| Explosión en Eta Carinae. Compárese los hongos de la explosión. |
Después de la deflagración apenas se perciben restos sólidos en los alrededores de la estrella, . Los gases y polvo resultantes de la gran explosión quedarán esparcidos por las proximidades de la estrella, quizá formando nebulosas de gas que, a la postre, se irá contrayendo por el efecto gravitatorio del mismo hasta convertirse en cuna de futuras estrellas jóvenes.
Encontramos clasificadas en el grupo de las Supernovas, los tipos I y II.
Cefeidas
Otro tipo de estrellas, son las llamadas Cefeidas, el origen de su nombre se debe a Delta Cefei de la Constelación de Cefeo. La variabilidad de su brillo y su regularidad y exactitud son las características de ese tipo de estrellas. La mayoría, suele tener períodos de entre 2 y 50 días, pero algunas pueden llegar a superar los 100 días. Durante estos procesos, su brillo puede alcanzar cientos de veces el del Sol. Suelen tener relación la duración del fenómeno y su brillo medio, a más duración más brillo ostentan.
Las mediciones estelares de hoy día, se deben en parte al descubrimiento de la regularidad de las Cefeidas.