| COLIMACIÓN |
TELESCOPIO SCHMIDT-CASSEGRAIN
El principal motivo que me ha impulsado a recopilar datos sobre cómo colimar un telescopio catadióptrico tipo Schmidt-Cassegrain es la escasez incomprensible de información que en la red hay sobre esta sencilla cuestión. Quizá sea su sencillez la causa por lo que hay poca literatura astronómica sobre la colimación.
La colimación no es otra cosa que la alineación correcta y precisa de las lentes y espejos que conforman la estructura óptica de este tipo de telescopios. Si queremos que nuestro teles tenga una calidad óptica aceptable para observación o astrofotografía, debemos poner especial cuidado en tenerlo siempre a punto, bien colimado , ( si no tenemos la inmensa suerte de tener nuestro telescopio fijo en una columna o en una cúpula como observatorio, como es de suponer,) lo tendremos que mover con alguna frecuencia, bien sea para llevarlo al campo en busca de cielos sin contaminación lumínica, bien sea para montarlo y desmontarlo de nuestro observatorio casero. Y es en estos montajes y desmontajes, traslados en coche, etc. donde nuestro catadióptrico puede sufrir las vibraciones y golpes que pueden descolimarlo sensiblemente.
Por tanto, con alguna frecuencia, comprobemos su estado y pongámonos a alinearlo sin temor. Es una tarea que si bien las primeras veces puede producirnos algún respeto, pronto nos daremos cuenta de lo sencillo que resulta.
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Telescopio descolimado. Discos de Ayri excéntricos. |
Podemos comprobar el estado de colimación de nuestro teles. Para ello solo tenemos que elegir una estrella brillante en una noche clara, sin perturbaciones atmosféricas y, una vez el teles se ha aclimatado a la temperatura ambiente, procederemos a desenfocar la estrella, o el destello del sol sobre un metal reluciente si es de día, y notaremos enseguida que varios círculos de luz rodean un circulo oscuro, que no es otra cosa que el reflejo del secundario del teles.
Seguimos girando la perilla de enfoque hasta que estos anillos de luz alrededor del círculo oscuro lleguen a un 10% del campo que nos muestra nuestro ocular. En este momento, debemos fijarnos atentamente en que la sombra del secundario, (el círculo oscuro), esté lo más concéntrico dentro de los demás anillos de luz. Si no es así, si apreciamos una cierta excentricidad, o sea, más cerca de un lado que del otro, ya sabemos que tenemos el catadióptrico descolimado. Ejemplo de la imagen superior.
Como seguramente habréis adivinado, el secundario del teles se encuentra situado en la parte frontal del tubo, donde, soportado por la lente correctora encontramos la celda circular que sostiene el secundario. Veremos, si no están ocultos por tapones de plástico, tres tornillos distribuidos a unos 120º que nos permitirán reorientar el secundario correctamente. Pero antes, tengamos la precaución de poner nuestro tubo del telescopio de forma horizontal, o quizá mejor, algo inclinado hacia abajo para evitar que, sin querer, se nos caiga el soporte del secundario con la posible e irreparable pérdida del espejo del secundario que, al caer sobre el primario, podría romperse o causar daños irreparables sobre éste último.
Debo advertir que los tres tornillos de colimación son extremadamente pequeños y su facilidad para perderlos es elevada. Por ello, toda precaución será poca para evitar este posible contratiempo. Al respecto, aconsejo a quien pueda que los sustituya inmediatamente antes de una posible colimación, por los modernos tornillos Bob's Knobs. Con este tipo de tornillos, (ver imagen inferior) podemos olvidarnos de las pequeñas llaves Allen, de destornilladores Philips y de posibles accidentes al caérsenos contra la lente correctora. Su manejo es completamente manual, sencillo y práctico.
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| Celda del secundario con los Bob's Knobs |
Supongo que ya hemos advertido de qué lado están excéntricos los anillos de difracción de la estrella elegida. Si es así, alargaremos la mano y, sin dejar de observar, con el dedo índice intentaremos tocar uno de los tornillos de colimación del secundario Veremos la sombra de nuestra mano en esa misma dirección a través del ocular y sobre los anillos de luz. Movemos la mano otra vez alrededor del secundario y nos aseguramos que la sombra apunta efectivamente sobre la parte más delgada de los anillos de luz. Una vez seguros, sin mover el dedo, identificamos el tornillo al que debemos ajustar y, si es preciso, lo marcamos para no confundirnos.
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Vista frontal del objetivo con los tornillos de colimación en la celda del secundario |
Podría ser que el dedo nos quedara en una situación que nos indicara la posición más delgada de los anillos de luz entre dos tornillos. ¿Qué hacemos ahora? .Sencillamente, identificamos como tornillo a mover el opuesto a la posición que nos marca nuestro dedo. Si tenemos nuestro dedo, entre el 1º y el 2º, nuestro tornillo que precisa ajuste, obviamente, es el 3º. (Ver imagen superior).
MUCHO CUIDADO en no apretar los 3 tornillos de colimación más de lo normal ni tampoco aflojarlos más de lo conveniente si no queremos que nos suceda lo antes mencionado, la caída del espejo del secundario sobre el espejo principal con la consiguiente rotura de uno o ambos espejos. Por esa razón vuelvo a recomendar el uso de los tornillos Bob's Knobs. Podemos marcar esos tornillos, amplios y fáciles de manejar con la mano, con un radio blanco, con los medios que estimemos oportunos, dibujándoles una especie de aguja de reloj que marque en los tres, las 12 horas. De esa forma, tenemos una idea muy clara, de cuánto movemos los tornillos y del riesgo que podemos correr.
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| Telescopio descolimado y desalineado. Discos excéntricos. |
Movemos el tornillo lentamente una fracción pequeña de vuelta. Yo diría como de las 12 a la 1. Notaremos que la colimación es muy sensible a pequeños ajustes, obremos con precaución. Ahora, utilizando los mandos del telescopio, bien manuales o motorizados, vamos a mover lentamente la estrella desenfocada hacia el lado del campo del ocular donde los anillos siguen estando más delgados, o sea, del lado excéntrico. (Ejemplo de la imagen superior) Apriete, si es preciso, el tornillo elegido hasta notar que la imagen se mueve por el campo del ocular. Si acaso la imagen de la estrella desenfocada se saliese del campo del ocular, es signo evidente de que estamos girando el tornillo en la dirección equivocada. Vamos a girarlo en dirección opuesta hasta que consigamos volver la imagen al centro del campo del ocular.
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| Telescopio colimado. Discos de Ayri concéntricos. |
Pudiera ser que el tornillo que estamos usando se aflojara en exceso y no ejerciera ningún ajuste. Entonces, el remedio es apretar los otros dos tornillos en la misma cantidad de fracciones de vuelta. Si ha ocurrido lo contrario, que hemos apretado en demasía nuestro tornillo de ajuste, pues sencillamente aflojamos los otros dos en la misma cantidad de fracciones de vuelta.
Ya tenemos nuestra estrella centrada y examinamos la perfecta uniformidad de todos los anillos de luz, es decir su concentricidad. (ejemplo de la imagen superior) Si, a pesar de todo, seguimos notando que el anillo oscuro central (la sombra de nuestro secundario), sigue mostrando algo de excentricidad, volvemos a repetir la misma operación, teniendo siempre en cuenta la dirección de los anillos de difracción.
Si estamos cansados, por ser la primera vez, vale la pena descansar un poco, relajarnos y luego comprobar varias veces que nuestra estrella ya está perfecta. Podemos buscar una mayor precisión en nuestra primera colimación cambiando el ocular empleado por otro de mayor amplificación, por ejemplo uno de 9 ó 10 mm. Naturalmente, ahora los ajustes deberán ser mucho más pequeños y precisos. Una vez finalizado todo, comprobamos que la estrella se muestra en el ocular como un pequeño punto blanco resplandeciente, y en todo caso, con un ligero desenfoque, mostrará un pequeño disco (llamado disco de Ayri) totalmente concéntrico. Ver imagen inferior, como ejemplo.
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| Una vez colimado, ligero desenfoque y un disco de Ayri. |
Hemos terminado nuestra primera colimación. ¿Verdad que no era tan difícil?.
COLIMACIÓN DE UN
REFLECTOR NEWTON.
Al igual que comentamos al principio, sobre la colimación de los catadióptricos,
la colimación de un telescopio Newton
tampoco ofrece demasiada dificultad, aunque como es lógico, las primeras veces
nos parezca algo sumamente difícil. De
paso podemos cerciorarnos de la calidad de nuestro espejo primario.
He buscado información en la red sobre cómo
colimar un newton y contrariamente a lo que suponía no he encontrado tanta
información como era de esperar, quizá ello debido a la reciente proliferación
de colimadores láser. A pesar de lo cual, creo apropiado exponer el sencillo
procedimiento de cómo colimar un telescopio Newton.
Como sucede con los catadióptricos, los reflectores newtonianos son susceptibles
de descolimarse o desalinearse sus dos
espejos por muchas causas. Entre ellas, como principal causante, citaremos al
transporte por carreteras o caminos sin
asfaltar con muchos baches. Golpes involuntarios al tubo, ponerlos a guardar de
forma inapropiada, por ejemplo boca a bajo, someterlos a grandes y bruscos cambios de temperatura, etc.
Es de suponer que conocéis las partes principales de vuestro telescopio. Ello no
obstante, voy a irlas nombrando a la vez
que las describimos para conocer mejor su funcionamiento.
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| Esquema simple de un reflector Newton, con las partes principales del mismo |
El espejo primario, el mayor de los dos, está situado en la parte posterior del
tubo. Este espejo está asentado en una
pieza circular, generalmente de madera, llamada barrilete que, a su vez,
contiene otra pieza llamada celda, que es la
que soporta el espejo primario. El espejo va unido a la celda que lo contiene
mediante tres chapas en forma de L, encargadas
de sujetar el espejo a su base sin presionarlo demasiado, pero sin holguras.
Para ello, se intercalan algunas almohadillas
de corcho, goma, caucho, etc. que, como digo, lo sujetan sin tensionarlo y
exponerlo a deformaciones o rotura.
La celda con el espejo, va unida a su vez, al barrilete, con tres tornillos
distribuidos alrededor de la parte inferior de la
celda a unos 120º. Éstos, provistos de sendos muelles, que les permitan aflojar o
apretar cualquiera de ellos, posibilitan poder guiar
el espejo hacia su optima colimación. Otros tres tornillos laterales fijan el
barrilete a las paredes del tubo, manteniéndolo
firmemente fijado todo el conjunto.
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| Barrilete, con su celda a falta de ponerle el espejo, con sus pestañas y las almohadillas de corcho. |
El espejo secundario, el menor de los dos, está situado en la boca del tubo
abierto del telescopio. Está sujeto a una pieza
de forma cilíndrica, cortada en ángulo de 45º que le permite reflejar con
precisión el haz cónico de luz, procedente del
primario, y reflejarlo hacia el portaocular situado en la pared del tubo.
También, esta pieza, dispone de tres tornillos menores
cada uno a 120º, que permitirán orientar el espejito con precisión hacia el
espejo primario. Otro tornillo central permite
mover todo el conjunto hacia adelante o hacia atrás. Operación que permitirá
centrar el espejo secundario en el ángulo
preciso para llevar hacia el centro del porta ocular la imagen reflejada.
Todo este conjunto está sujeto con firmeza al tubo mediante dos, tres o cuatro tiras metálicas, según diseño y generalmente de aluminio, pero puede ser de otro material. Todo el conjunto recibe el nombre de araña.
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| Frontal del reflector. La araña con los 4 tornillos de colimación. |
Para comprobar si está o no colimado nuestro telescopio, sólo tenemos que
quitar el ocular y asomarnos por el porta ocular. Si la imagen que vemos, de nuestro
ojo, del secundario y su araña están todos
bien centrados en el espejo primario, ya tenemos la certeza de que el telescopio
está bien colimado. Como cabe la posibilidad de que al acercar nuestro ojo por
el porta ocular no lo pongamos exactamente en el centro óptico, podemos
construirnos un sencillo pero útil "centrador" de ojo con un tubo de los usados
cuando guardamos película fotográfica. Las dimensiones de esos tubitos
coinciden exactamente con los oculares de normalizados de 31,8 mm. o de 1 1/4
pulgadas. A este tubito, se le practicará un pequeño agujero de 3 ó 4 mm. de
diámetro, procurando que quede exactamente centrado en la base del tubito en
cuestión.
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| Vista ideal de un reflector bien colimado |
En caso de ver el secundario algo descentrado o de lado, ya tenemos que
sospechar que nuestro teles está descolimado y precisa nuestra atención para
corregir la alineación de las ópticas.
Todas estas observaciones las podemos realizar de día, pero....¿cómo lo hacemos
por la noche? . También existe un método
nocturno, seguramente más utilizado que el diurno y ligeramente distinto, pero
que, en esencia, nos detecta quizá con más
precisión la posible descolimación de nuestro reflector. Vamos a precisar un
ocular y también que nuestro teles
se aclimate al ambiente exterior nocturno. Para ello, plantaremos el Newton en
nuestro lugar de observación una media hora
antes, por lo menos, de empezar la prueba y así evitaremos que dentro del tubo
se generen turbulencias por la diferencia
de temperatura entre el interior del tubo y el exterior en pleno campo.
Elegimos una estrella brillante, la situamos en el centro del campo de visión y la desenfocamos hasta verla como un disco grande. En el centro de ese disco, observaremos otro disco, pero oscuro, negro. Es la sombra del espejo secundario que, normalmente está concéntrico, con los anillos exteriores iguales por todos lados. Presta atención a este detalle, porque si esos anillos no son concéntricos, es decir, uno más delgado por un lado que por el otro, ya tenemos la certeza de que el teles está descolimado y debemos corregir esa desalineación óptica.
Podría darse el caso de que, a causa de un golpe fuerte, la descolimación fuese severa y la imagen de la estrella se mostrara muy deforme. Igualmente esa deformidad podría indicar la existencia de problemas ópticos no relacionados con la posible descolimación.
Con la imagen desenfocada de esa estrella, observando atentamente el brillo de la misma, podrás ver si su brillo es homogéneo, exento de zonas brillantes por igual en toda el área circular o, por el contrario, presenta manchas lineales, situadas a unos 120º unas de otras. En el caso de que observes una mancha oscura o brillante, situada en el mismo borde del espejo principal, puede que tengas el problema en el espejo primario pues esté soportando un exceso de tensión de las grapas de sujeción y se esté deformando a causa de esa presión excesiva.
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| Espejo primario protegido contra tensiones |
Si es así, la solución pasa por quitar el barrilete, la celda con el espejo
primario e, inmediatamente, tratar de quitarle
esas presiones. Una cosa es que el espejo primario esté firmemente sujeto dentro
de la celda y otra muy distinta que
soporte presiones y tensiones que puedan deformarlo o incluso, provocar su
rotura.
Con la observación de esas estrellas desenfocadas podremos descubrir también
algunas sombras que podremos identificar
como las patas de la araña o como una especie de corte rectangular en uno de sus
lados. Las atribuiremos al soporte del
porta ocular que, a causa de estar demasiado introducido en el tubo, dificulta
la entrada de luz al espejo primario,
apreciándose la sombra del mismo.
Podría producirse que se viera la imagen desenfocada de la estrella en la periferia del campo de visión del ocular, pero no es muy usual. Si esa imagen presenta cambios con alguna frecuencia, no hay duda de que el teles tiene algún tipo de defecto en su construcción. Si esa imagen, normalmente circular, se presenta como achatada en sus recorridos de un extremo al otro del campo visual, el defecto de construcción se llama "astigmatismo".
Varias formas de colimación.
Como hemos dicho antes, no solamente en la noche podemos colimar el teles,
también es posible hacerlo de día en cualquier
habitación bien iluminada que nos sea posible ver el interior del tubo a
colimar.
1-Empezaremos por el secundario:
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| Reflector totalmente descolimado. Empecemos. |
En el dibujo adjunto podemos apreciar que el teles está totalmente descolimado.
Es fundamental que el espejo primario se aprecie al completo y centrado. Obviamente, al usar el "probador" de 3 mm. , la imagen de nuestro ojo no aparecerá.
El secundario, como dijimos, posee un tornillo central que permite deslizarse
hacia dentro o hacia afuera para conseguir
que el eje del secundario coincida exactamente con el centro del agujerito del
porta ocular (por donde estamos observando).
Conseguido el centrado, precisamos usar los tres tornillitos de colimación
situados en el porta secundario, (ubicado éste) en el centro de
la araña. Perseguimos que podamos ver el espejo principal al completo y
totalmente centrado a través del secundario.
Podemos tomar como referencia, las tres pestañas metálicas usadas para afirmar el
espejo primario en su celda. Si las vemos
enteras, bien centradas, todo está en orden.
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| Quizá precisemos retocar el tornillo central |
Si tenemos dificultad de centrado al mover los tres tornillos, probamos aflojar
un poco el tornillo central para encontrar
el centro óptico de nuevo.
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| Estamos cerca de conseguir el colimado final. |
2-Seguimos con el primario:
Como ya sabemos, la parte posterior del espejo primario posee también tres
tornillos que nos permiten orientar la inclinación
del espejo. Pero hay sistemas de espejos primarios que tienen tres pares de
tornillos, ambos adyacentes. Su función es que,
mientras uno puede empujar, el otro puede estirar. Lógicamente, para que uno
empuje, primero habrá que aflojar el compañero.
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| Parte trasera del reflector. Ahí esta el primario. e |
Es fácil deducir que esta simple operación resulta más sencilla si tenemos
otro colega observando a través del agujerito
de 3 mm por el porta ocular. Uno guía al compañero mientras observa cómo se
mueve el espejo primario.
Como ya tenemos el secundario colimado, seguimos con los tornillos traseros del
espejo primario tratando de conseguir
la misma imagen del paso 1, todo en su centro.
Puede darse el caso de que al finalizar el centrado del primario nos demos
cuenta que el espejo secundario, el pequeño,
se ha desplazado un poco de lado. En tal caso, volvemos sobre el paso 1,
colimando nuevamente el secundario y, podría ser
que también precisara el primario un preciso y sutil retoque, como en el paso 2.
No estaría de más que, una vez nos hemos cerciorado de que todo está centrado o
colimado, movamos todo el tubo en varias
direcciones y posturas y comprobemos si el colimado sigue perfecto como lo
dejamos. En caso contrario, podemos sospechar
que el espejo grande, el primario, tiene holguras en su celda, se ha movido, y
precisa un reajuste para que no se mueva.
Al final, indicamos cómo hacerlo.
De noche también se puede colimar el newton: buscamos una estrella, la
desenfocamos y procuramos que los discos de Ayri
que aparecen queden concéntricos entre si. Esta operación resulta más incómoda
y tediosa porque cada vez que movamos
un espejo vamos a perder el enfoque de la estrella, y vuelta a buscar y a enfocar.
He visto, en alguna ocasión, llegar a
perder los nervios a algún colega, por esta cuestión. Por lo que recomiendo
hacerlo de día, con buena luz, e, incluso, son
varios los que se han fabricado una estrella artificial con un Led dentro de
una caja oscura, en la que se ha practicado un agujerito muy pequeño y
situando la caja a la mayor distancia posible dentro de tu casa.
Podemos evitar que nuestro teles, en particular el espejo primario, se descolime
menos si le aplicamos alguna solución
casera, pero efectiva.
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| Barrilete listo para ponerle planchas |
No tenemos más alternativa que desmontar el barrilete con su celda. Como ya
hemos comentado, es importante que el espejo
primario esté firmemente sujeto mediante las grapas, con la celda que lo
alberga, pero no tanto como para introducirle tensiones
que puedan deformarlo o incluso romperlo. Para ello, podemos introducir entre
las pestañas y el cristal unas pequeñas
planchas de corcho fino, madera de balsa, cartón pluma, etc. que lo sujetarán
con firmeza, sin introducirle tensiones
peligrosas. También, debajo del espejo, podemos utilizar el mismo truco y ponerle
un colchón fino de corcho de tiras de
madera de balsa, por ejemplo que ejercerá la misma función sin peligro para la
integridad del cristal, que puede dilatarse con
los cambios de temperatura y, de esa forma, encontrará espacio para la dilatación
sin riesgo de romperse ni moverse.