DESCOLIMACIÓN
Tal como decíamos en el apartado anterior la colimación consiste en alinear todas las lentes o espejos de un telescopio. Este es un procedimiento que tendremos que hacer en todos los telescopios de cualquier configuración (reflectores, refractores, o catadióptricos…) y en cada uno de ellos que usemos. A pesar de que la creencia general es que los refractores están exentos de colimación, la verdad es que alguna vez y por causas varias no nos libraremos de colimarlos o en el peor de los casos, de tener que reenviarlos a fábrica para su colimación por técnicos especializados. Es la opción más recomendable y segura.
Por ésta razón, en este apartado vamos a contar una experiencia personal sobre Descolimación. Una experiencia poco frecuente, pero fácil de que ocurra tanto en reflectores como catadióptricos ya que éste tipo de telescopios llevan en su secundario 3 tornillos (generalmente son tres) para su colimación.

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Si observamos el secundario en el objetivo, veremos que aún cuando lleva de origen los tornillos Philips muy pequeños, queda muy poco espacio para que la tapa antipolvo no presione contra el soporte del secundario. |
De todos es sabido, que las causas de descolimación son varias, desde malas condiciones de transporte por caminos rurales, con las ópticas dando saltos dentro del maletero del coche, cambios bruscos de temperaturas que pueden dilatar o contraer las lentes o espejos, caídas durante el montaje o desmontaje del teles e incluso el posicionamiento del tubo en vertical con el primario hacia abajo, como me aconsejó algún colega con mi catadióptrico. Precisamente algunos modelos de catadióptricos, tienen el sistema de enfoque algo defectuoso y al ponerlos boca abajo, el peso del primario ocasiona su descentraje produciendo su descolimación, exactamente lo contrario de lo que se quería evitar.
Pero como antes decía, me tocó descubrir un nuevo e inesperado motivo de descolimación que hasta ahora no tenía noticias de que le hubiera sucedido a ningún otro colega.

Después de innumerables veces de frustrantes puestas en estación y comprobar que la primera estrella que observaba, la Polar se parecía a cualquier cosa, menos a una estrella, no tuve otra alternativa que tomarme en serio el investigar el porqué se producía aquella insistente descolimación cada vez que salía de observación al lugar acostumbrado. Para su acceso había que circular indefectiblemente por un camino rural horrible lleno de baches, salientes, etc. que me hacían estremecer cada vez que oía crujir las maletas con el tubo, montura, y demás ópticas. Tenía claro que el transitar por ese camino infernal, era la causa principal de la descolimación del catadióptrico y para descartar que no hubiera otra causa que me pasara inadvertida, decidí pasar una vez más por el calvario de llegar, montar el teleles nivelar, contrapesar, balancear, volver a nivelar y una vez encarada la Polar, comprobar una vez mas que la óptica estaba totalmente descolimada. Una vez más, vuelta a colimar usando para ello los famosos tornillos Bob's Knobs, de fácil manejo con las manos, sin usar ningún desmontar Philips, etc.

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La descolimación era más que evidente al enfocar la Polaris para la puesta en estación. Había que encontrar la causa que favorecía esa fatal descolimación. Además de las vibraciones y traqueteos del trasporte por el camino infernal, tenía que haber algo más que contribuyera a esa pertinaz descolimación. |
Tras el pertinente colimado y comprobado con varias estrellas su correcta alineación, volví a desmontar todo el equipo guardándolo cuidadosamente como siempre en su respectiva maleta con sus correspondientes protecciones de goma espuma y tomando nota mentalmente de todo el proceso.

Una vez todo en orden, con el maletero del coche repleto de todo el equipaje de observación, en vez de arrancar e irme para mi casa como hacía habitualmente, volví a descargarlo todo y volverlo a montar de nuevo obviando lógicamente el tener que transitar por el dichoso camino pedregoso. De esa forma, eliminaba el traqueteo del transporte de las posibles causas de aquella pertinaz descolimación y me obligaba a buscar en otra dirección.
Una vez todo montado de nuevo, con todo el protocolo de la puesta en estación, tocaba enfocar la estrella Polar y comprobar si había variado su colimación cuando terminé la primera vez, y..... ¡¡efectivamente!! bastante menos, pero no cabía duda que algo había en el montaje y desmontaje que acrecentaba la descolimación que se apreciaba nuevamente en el catadióptrico. Estaba claro, que la causa tenía que estar ahí, en el montaje y desmontaje del teles y que el dichoso transporte lo potenciaba.
Eran casi las tres de la mañana y entre cansado y nervioso, decidí guardarlo todo por tercera vez e irme a casa a descansar y otro día seguiría indagando dónde estaba el fallo principal. Ahora tenía cierta intuición de que el fallo se producía en la parte del tubo óptico del catadióptrico y las partes móviles del mismo no eran muchas.


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En estas dos fotografías queda patente la diferencia entre los tornillos Philips del original y los tornillos Bob's Knobs mucho mas grandes y prácticos a la hora de colimar, por su facilidad de hacerlo manualmente en vez de tener que usar un destornillador Philips como en los primeros. |
Al día siguiente, la impaciencia me comía y tan pronto estuve libre de obligaciones familiares, saqué el tubo del catadióptrico de la maleta JMI y observé detenidamente los accesorios que le incorporaba, reductor de focal, el enfocador Crayford, la T2 de la reflex, etc. ninguno tenía juego o ajuste defectuoso que pudiera inducir a sospechar de alguno de ellos.
Le tocó el turno al espejo secundario alojado en la placa correctora del objetivo, donde estaban alojados precisamente los tornillos de colimación. Lo primero que me llamó la atención fue que la tapa guardapolvo del objetivo tenía el centro algo abultado y que su ajuste no era correcto alrededor de toda la tapa. Por decirlo que alguna forma, la tapa "bailaba" y solo se apoyaba...¡¡en el centro!!.

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En ésta imagen, ya nos damos cuenta de que los nuevos tornillos Bob's Knobs, son bastante mas altos que los anteriores Philips o de estrella y que obviamente al tapar el telescopio la tapa se apoyará en ellos con la consiguiente descolimación del catadióptrico. |
Justo en el centro es donde se alojan los 3 tornillos de colimación Bob's Knobs y retrocediendo mentalmente me dí cuenta de que cada vez que tapaba el objetivo del telescopio, instintivamente, de forma mecánica, presionaba la tapa para evitar que le entrara polvo a la placa correctora. Esto y el siguiente "bailoteo" del tubo dentro de la maleta durante el transporte por el infernal camino, hacían el resto de la odiosa descolimación. ¡¡Por fin había encontrado la causa!!.
Las explicaciones de la casa comercial incluidas en el folleto de instrucciones para montar los Bob's Knobs me confirmaron mis sospechas de la citada causa. En concreto ponen: SIC: Dado que la tapa antipolvo suministrada por fábrica toca el soporte del secundario cuando está instalada, es necesario proporcionar espacio extra para los nuevos tornillos de colimación. Por este motivo, se proporcionan un juego de espaciadores que se adhieren al interior de la tapa para alejarla ligeramente del soporte del secundario. También es posible presionar el centro de la tapa desde el lado interior para contornearla sensiblemente para obtener más espacio extra”.
Y efectivamente, los mencionados espaciadores con adhesivo para evitar el roce de la mencionada tapa con el secundario habían desaparecido probablemente por calor o frío y habían propiciado con su desaparición que la tapa presionara con los tornillos Bobs y estos durante el transporte hicieran el resto del desaguisado, o sea del descolimado.

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Estos son los topes adhesivos que se adhieren en el interior de la tapa del catadióptrico, para que la citada tapa no quede tan cerca del secundario y no ocasionen la descolimación. Desafortunadamente el adhesivo no tiene un excesivo agarre y al cabo de un tiempo, probablemente a causa de los cambios de temperatura se caen y ocasionan problemas de colimación. |
La forma de colimar o las herramientas para ello, son varías.
La descolimación de este tipo de telescopios es o debe ser bastante frecuente, ya sea por el transporte, por cambios bruscos de temperatura o el simple uso que le demos. Por lo tanto, es recomendable comprobar la colimación siempre antes de ponernos a observar. Aun cuando pensemos que el traslado del telescopio al campo en busca de cielos limpios, ha sido por carreteras y caminos asfaltados, nunca debemos olvidar esa comprobación. Nuestras observaciones o astrofotografías, nos lo agradecerán. Debido a la configuración del reflector, tenemos que comprobar que el primario, el secundario y el ocular están alineados. En caso contrario, en las imágenes que obtendremos tanto en visual como en astrofotografía, veremos como las estrellas se muestran alargadas. A esta aberración óptica se le llama coma, precisamente por eso, porque tienen forma de una coma. Hay que tener en cuenta que este defecto óptico es propio de los reflectores pero que en función de la calidad de los espejos, relación focal y calidad de los oculares será más o menos evidente a pesar de una correcta colimación de los espejos.
Para solucionar la descolimación de mi catadióptrico de una vez por todas, tenía dos opciones, o comprar varios topes de caucho o cambiar de tapa. Y para evitar nuevas pérdidas de espaciadores, opté por lo último, me fui al tornero y con un croquis acotado me construyó una tapa en cuyo centro constaba un reborde de 2 cm. de altura que impedía, ahora sí, que los Bob’s Knobs pudieran presionar con la tapa y descolimar nunca más el teles.
Sé que es poco probable, pero por si acaso espero que a algún colega le sirva de ejemplo y no caiga en el mismo error.