Dioses de las estrellas | | Astroaspe

Dioses de las estrellas

Cada vez que vemos las estrellas vemos el pasado, así como lo hacemos hoy las civilizaciones antiguas hacían lo mismo, con las misma preguntas y la misma fascinación. Hay estrellas que vemos hoy y ya son estrellas muertas, así que lo que vemos es su luz. Dada la inimaginable distancia que nos separa, incluso a su enorme velocidad, demora tanto en llegar a nuestros ojos, que pasamos años viéndola y solo estamos viendo lo que en algún momento fue, un cuerpo celeste lleno de energía.

Los egipcios, una de las civilizaciones antiguas más famosas, por sus momias, sus tesoros arqueológicos y por sus construcciones, especialmente las pirámides, sabían mucho de las estrellas y usaban ese conocimiento para relacionarlas con su vida cotidiana. Del cielo venían los dioses, el destino estaba escrito allí, desde los aspectos más sencillos de la vida diaria, hasta lo que les permitía vivir, como la próxima cosecha, si era oportuno o no ir a la batalla y por supuesto, la vida después de la muerte.

Esto hacía una increíble combinación entre religión, astronomía y la vida en el más allá, porque para ellos la vida continuaba como lo hacía el sol, que nacía todos los días por el este y se iba al más allá por el oeste en cada ocaso, un ciclo eterno, que ellos lo llevaban a su cotidianidad. De hecho, esos magníficos monumentos conocidos mundialmente como las pirámides egipcias eran creados para que, quienes estuvieran allí pudieran hacer el viaje al más allá con todas las condiciones necesarias, entre las que estaban la preservación de los cuerpos (momificación), cosa que hacían con increíble destreza y eficacia, los bienes, incluso hasta mascotas, todo era colocado en estas pirámides para que esa persona muerta llegara al otro lado de la vida después de la muerte con los privilegios que tuvo en vida. Los Faraones y los más acaudalados tenían el privilegio de contar con tumbas que les permitieran viajar a la eternidad.

atum

Esta cultura estuvo muy influenciada por Atum, llamado por ellos Dios del sol, que era el centro de toda su vida, todo lo que pasaba respondía a él, que con su poder era capaz de producir las sequías más intensas, las más grandes victorias en batalla y por supuesto, los aspectos más oscuros estaban llenos de todo lo negativo que pasaba. Esa cultura era politeísta, hasta la llegada de la figura de Atum, y algunos eruditos dicen que es el comienzo del monoteísmo en el mundo religioso, algunos más osados apuntan a la influencia que esto tuvo en la religión cristiana, con el pensamiento de un solo Dios.

Los astrónomos egipcios sabían que el año contaba con algo más de 365 días y es curioso que en ese tiempo pudieran llegar a conclusiones tan determinantes con herramientas tan rudimentarias, y solo viendo las estrellas y su movimiento por la bóveda estelar. Ellos tenían meses de 30 días, eran 12 como en el calendario nuestro actual, además ellos contaban con 5 días más en su calendario a los que denominaban epagómenos.

egipcio

El tener estas mediciones eran necesarias para el cultivo y a este estaba asociada la religión, que no solo tenía un significado esotérico, sino que también era pragmático, porque los rituales que hacían estaban orientados a pedir a los dioses por una buena cosecha, para que llegaran las lluvias y estas se fueran a tiempo, y las inundaciones del Nilo no hicieran estragos. Sus estaciones eran tres, inundación, invierno y verano. También habían rituales para otros aspectos tan importantes para esa civilización como la muerte por ejemplo.

Fíjense Uds., cuando la estrella Sirio se veía de nuevo antes de levantar el sol, comenzaba el año egipcio y era en el primer mes de la inundación. Sus vidas estaban atadas a lo que los sabios (astrónomos de la época) descifraban de las estrellas. ¡Nada más importante!