Galaxias Espirales Barradas

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Galaxia NGC 1300. Esta galaxia se encuentra a 69 millones de años luz de distancia (21 megaparsecs), en la constelación de Eridano.

 

ESPIRALES BARRADAS


El Telescopio Espacial Hubble ha obtenido una impresionante imagen de la galaxia NGC 1300, una espiral barrada en la que se aprecian sus componentes estelares, masas de gas y la silueta de las nubes de polvo interestelares. NGC 1300 se considera una de las galaxias espirales barradas típicas. Este tipo de objetos difiere de las galaxias espirales en que sus brazos estelares no se encuentran unidos directamente al núcleo, sino a través de una barra de estrellas cuyo centro es el propio núcleo galáctico del objeto.

Gracias a la resolución del Hubble es posible observar una miríada de detalles finos, algunos nunca antes observados; estrellas azules y rojas súper gigantes, cúmulos y regiones de formación estelar, así como intrincadas estructuras de polvo en el disco y las barras de la galaxia. Ampliando la imagen es posible apreciar galaxias más distantes, incluso a través de las regiones más densas de NGC 1300.

Si miramos al núcleo de NGC 1300, veremos que éste presenta una estructura también espiral, con 3300 años luz de longitud. Sólo las galaxias con barras de gran tamaño parecen tener discos internos, ofreciendo un aspecto espiral dentro de otra espiral similar, pero mucho mayor. Los modelos realizados por los científicos sugieren que el gas de la barra puede desplazarse hacia el interior de la galaxia y formar una estructura espiral propia, en la cual podría generarse un agujero negro. NGC. 1300 no parece poseer un núcleo activo que indique la presencia de un agujero negro, aunque también podría darse el caso de que éste existe pero no cuente en la actualidad con un disco de acreción.

La imagen fue realizada a partir de varias exposiciones obtenidas en septiembre de 2004 con la Cámara Avanzada de Rastreo (Advanced Camera for Surveys o ACS). Para ello se han empleado cuatro filtros: azul, visible e infrarrojo para las zonas estelares; rojo para el gas de hidrógeno asociado a los cúmulos abiertos. Debido al enorme tamaño de la galaxia, fue necesario fotografiar dos regiones independientes para abarcar los brazos espirales.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, es también una galaxia tipo espiral barrada, con una clasificación en la secuencia de Hubble Sbc (posiblemente SBb).

 

Durante décadas, los astrónomos han estado ciegos a lo que nuestra galaxia, la Vía Láctea, realmente se parece. Después de todo, estamos situados en medio de ella y no podemos tener una imagen total a vista de pájaro.
Ahora,  con las nuevas imágenes de la NASA con el Telescopio Espacial Spitzer, se arroja luz sobre la verdadera estructura de la Vía Láctea, revelando que acaba en dos grandes brazos de estrellas,  en lugar de los cuatro que se creía anteriormente que poseía.

Nuestro sol se encuentra cerca del  llamado el Brazo de Orión, o Orión Spur, que se encuentra entre los brazos de Sagitario y Perseo .El equipo de científicos tiene ahora nuevas imágenes de infrarrojos del telescopio  Spitzer, de una extensa faja de la Vía Láctea, que se extiende 130 grados en el cielo y un grado por encima y por debajo de la galaxia. Este amplio mosaico combina 800.000 instantáneas e incluye más de 110 millones de estrellas.

Las conclusiones indican  que la Vía Láctea tiene dos grandes brazos espirales, una estructura común de las galaxias con barras. Estas brazos principales, el Scutum-Centaurus y el de Perseo, tienen las mayores densidades de estrellas tanto jóvenes, brillantes y azules, como  de las de más edad, llamadas  gigantes rojas. 

Los dos brazos  menores de  Sagitario y Norma, están llenos de bolsas de gas y de estrellas jóvenes. Los dos principales brazos parecen conectar muy bien con los cercanos y lejanos extremos de la barra central de la galaxia.

Aunque los brazos de nuestra galaxia  parecen estar intactos en sus  características,  las estrellas están en realidad en constante movimiento dentro y fuera de su órbita, ya que el centro de la Vía Láctea, no deja de ser el comienzo de un círculo de tránsito.

Nuestro propio sol podría haber residido en otro brazo, puesto que desde que se formó, hace  más de 4 millones de años atrás,  ha viajado alrededor de la nuestra galaxia 16 veces.